We are an electronic music label from Valencia, Spain. Our activities started in 2010 with worldwide distribution at the most important stores like Beatport and Traxsource.
No se a donde vamos. Pero estamos a punto de llegar. Y cuando lleguemos la hostia va a ser de aúpa.
Hoy no toca hablar de música. Yo por suerte aún tengo trabajo, incluso me da vergüenza decir lo que cobro porque he pasado de pensar que mi sueldo era una mierda a “madre de Dios, esto no me lo dan en ningún otro sitio.” Lamentablemente mucha gente cercana a mi no tiene trabajo o está cerca de dejar de tenerlo. Y peor aún, parece que las estrategias de los representantes políticos no van a ayudar mucho, o incluso nada, a que eso cambie. Yo personalmente he detectado una contradicción, que os quiero transmitir a ver que pensáis.
Durante años se nos vendió el modelo económico y laboral “del ladrillo”. Creamos puestos de trabajo con una sistema que liberaliza al máximo la construcción de inmuebles. Como mucha gente trabaja haciendo casas, mucha gente tiene dinero para comprar las casas, muchos bancos les fían dinero, etc. Una historia ya conocida. Al final el modelo se colapsó y todo se ha ido a la mierda.
Tras varias legislaturas de gobiernos a los que les iba bien con ese modelo (bueno, el final de la última fue una ruina) llega un nuevo gobierno que se encuentra con un montón de españoles con casa y sin dinero para pagar su deuda hipotecaria, así que se aventuran en una nueva reforma laboral para solucionar este problema. Nos dicen que somos trabajadores poco flexible, que no estamos dispuestos a aceptar trabajos lejos de nuestro hogar o a que nuestra empresa nos traslade a una sede lejana y que eso es contrario a la modernidad europea. Pero por otra parte comienzan a vendernos que van a resucitar el modelo “del ladrillo”, prueba de ellos son insinuaciones sobre cambiar la ley de costas.Esto se da de hostias. Por una parte te animan a seguir con la cultura española de comprar una casa, por otra parte únete a la modernidad europea de trabajar en cualquier parte…. entonces, si debo ir a trabajar a cualquier parte ¿para qué coño me compro una casa?
El gobierno actual trata de vendernos el concepto europeo de la flexiseguridad, que ha funcionado muy bien en algunos países. El empresario tiene mayor libertad para cambiar a un empleado de puesto, centro de trabajo, horario e incluso jornada o salario siempre que sea necesario para el bien de la empresa y para el global de los empleados. Los despidos son también más baratos y sencillos. Pero cuidado, esto no implica que el empleado deba hacer todo lo que se le diga y punto. En europa se goza de salarios más altos, menos impuestos y de prestaciones por desempleo más elevadas, así como de formación continua al alcance de cualquiera para poder obtener competencias que permitan conseguir nuevos empleos. Y de esa parte se olvidan en España. También se olvidan de que en Europa la proporción de familias que compran viviendas es más baja y es además algo que se hace a una edad más avanzada. El alquiler es algo más extendido, y también es algo que se lleva mejor con cambiar de empleo.
No se puede pretender combinar que los españoles compren viviendas con que los españoles tengan movilidad y flexibilidad laboral. Son dos conceptos incompatibles.
Madonna actuó en el descanso de la última Super Bowl americana, final de su campeonato nacional de Fútbol Americano, y su espectáculo de 13 minutos sirvió además de para entretener a los asistentes al estadio y a las millones de personas que estaban en sus casas, para demostrar su buen estado de forma en el showbiz y que sigue ostentando el trono de reina del pop (llora Gaga, arrodíllate Britney, deja de comer choripán Christina). Y también para recordar que solo ella puede hacer playback y no pasa nada. Y también para que la doble moral americana haga de las suyas, en esta ocasión con que MIA, que participó en el espectáculo cantando “Give me all your love” con Madonna y Nicki Minaj y casi al final de la canción soltó “I don’t give a shit” e hizo una peineta con su dedo corazón. América se escandalizó. Payasos.
El dedo de MIA fue como los buenos trucos de magia. El mago hace algo llamativo delante de ti, no te enteras de lo que pasa detrás porque no le prestas atención. Al final el mago usa lo que pasaba detrás para sorprenderte al final del truco. Nadie al parecer se ha dado cuenta de que mientras MIA sacaba el dedo y soltaba una frase que yo debo de soltar en castellano 300 veces al día, había un ejército de bailarinas tumbadas en el suelo, abiertas de piernas y levantando sus genitales hacia el cielo cual pose de película porno. Pero claro, eso no es escandaloso. El dedo de MIA sí.
Por otra parte, ¿alguien esperaba algo distinto con MIA y Nicki Minaj de invitadas en el escenario? Yo por lo menos esperaba incluso más cosas que pudiesen ser interpretadas como escandalosas por el frágil tejido de la blandimentalidad americana. Incluso esperaba que Nicki Minaj se quedara en tanga y empezara a frotarse contra todo ser viviente. Y teniendo en cuenta la trayectoria provocadora de MIA me esperaba que quemara una bandera americana y disparara contra una diana con la cara de Obama. Y luego la cosa se quedó en una frasecilla de tertulia y una peineta aznarística. Pues vaya.
Espero que el año que viene el espectáculo lo haga Rammstein y den auténticos motivos para que los americanos se escandalicen.
Por cierto, la de la siguiente foto es Nicki Minaj. Sí, yo también pensé lo mismo sobre lo abultado del potorro.
Los medios de comunicación tradicionales se están muriendo. Literalmente. Los periódicos pierden compradores, con ellos se marchan los anunciantes, su calidad baja, entonces pierden más compradores, se marchan más anunciantes… una espiral que los hace declararse en suspensión de pagos o directamente cerrar. Con los canales de televisión pasa algo parecido, solo que a estos les queda un recurso esperpéntico, que es el de la fusión entre canales, algo que da como resultado algo tan paradójico como ver en un canal publicidad que anuncia programas de otro canal. Algunas emisoras de radio también están sucumbiendo, especialmente las pequeñas. Algunas grandes sobreviven gracias a que pueden aceptar formas de subsistencia tan tristes como un ordenador reproduciendo una lista de espantosa música durante horas para ahorrar dinero. Con la actual crisis el dinero escasea, y cualquier compra de publicidad es renegociable una y mil veces. O cancelable instantáneamente si no se está seguro de donde se mete el dinero. Anunciarse no es una prioridad, especialmente para los que tienen una base de clientes establecidos.
Ni unos ni otros le pueden aguantar el tipo a Internet (sí, Internet, con I mayúscula, porque se lo ha ganado) un enemigo que les vapulea en dos frentes: la libertad para añadir contenidos y la libertad para consumir esos contenidos. Cualquiera puede añadir contenidos en internet, todo aquel con unos mínimos conocimientos para usar un ordenador y de maneras muy económicas (e incluso gratuitas) puede añadir contenidos de todo tipo a la red. Textos literarios, videos de todo tipo, listas de música, selección de noticias… o incluso convertirse en noticia si tiene algún talento. O mejor dicho dos talentos, porque hacerse ver es un talento necesario en la red para poder enseñar otros talentos. Y además cualquiera puede elegir de que quiere disfrutar. Solo tu música favorita, solo tu artista favorito, solo leer determinados autores o periodistas, solo compartir fotos de mi familia… ¿esta web tiene demasiada publicidad? No importa, no volveremos más y buscaremos otra menos sobrecargada. Los usuarios de la red pueden en días llevar al éxito cualquier contenido y convertir a su creador en una estrella, tan rápido como pueden hacerlo caer en el olvido e incluso llenar la red con mentiras que harán que nadie le vuelva a prestar atención. Y para rematar la faena, en la red la publicidad es infinitamente más barata y fácil de insertar.
Y mientras tanto en el periódico de hoy, nos enseñarán lo que pasó ayer. Y no podrás opinar. En las noticias de la televisión que tendremos que esperar tres horas, nos dirán lo que pasó mientras teníamos que esperarlas. Y si te las pierdes tendrás que volver a esperar. En la radio tendrás que escuchar cuatro artistas que no te gustan hasta que suene el que te gusta. Y solo podrás escuchar una canción… Pero a pesar de ello los medios tradicionales se quejarán, dirán que la red está llena de contenidos irrelevantes, que la gente no tiene criterio para crearlos ni seleccionarlos, que hay intrusismo profesional y piratería total de sus contenidos, y que los gobiernos deben proteger a los medios de comunicación tradicionales, con subvenciones, leyes que les protejan a ellos (por no saber renovarse) y castiguen a internet (por haber sabido sacar partido).
Las revoluciones tecnológicas siempre destruyen algo. Es inevitable, Sr. Anderson. ¿O acaso alguien cree que las neveras iban a dejar de fabricarse para que el señor que vendía barras de hielo no tuviera que buscarse otro trabajo? Quizá los medios tradicionales deberían unirse a la revolución y en lugar de ir dejando cadáveres agonizantes que nunca terminan de morirse, meterse de lleno en el nuevo mundo, buscando las maneras de entretener e informar que las masas demandan y necesitan. Pero que lo hagan ya. Que se apaguen las teles, las radios, que paren las rotativas. Que inviertan en redes de fibra óptica, en datacenters llenos de servidores, que creen incluso sus propios ISP si hace falta… que den video en la red de alta definición, que cobren si quieren (y si merece la pena) por los accesos a sus servicios digitales, que ofrezcan todas las noticias en tiempo real en la red, que las películas y series se estrenen directamente en internet, que los escritores y periodistas manden a cagar a las editoriales cuando no les complazcan sus condiciones… Pero que pase ya, que me hago viejo.
Lo último de lo último en el mundo de la música en internet son los servicios de streaming. Pagar una cantidad de dinero cada cierto tiempo por poder disfrutar de todo tipo de música en cualquier momento, incluso en cualquier lugar porque muchos de estos servicios se pueden ejecutar en smartphones. Puesto que las redes sociales y lo social está de moda (ya veremos por cuanto tiempo), todos han tratado para popularizar más sus servicios de integrarse en redes sociales y que se puedan compartir listas de reproducción o enviar alertas sobre descubrimientos musicales. Hasta que RIM ha llegado y le ha pegado la vuelta a la tortilla. Literalmente.
RIM es la empresa desarrolladora de los archiconocidos dispositivos Blackberry y de los servicios de correo push para estos aparatos, así como de la red de datos por la que se mueve este servicio. También son los creados de Blackberry Messenger, un servicio de mensajería instantanea que solo funciona entre estos dispositivos y que es gratuito para los que pagan la tarifa de datos de estos aparatos. Gracias a que son los creadores del dispositivo, del sistema operativo del mismo, de la red de datos y de el software de mensajería, se han convertido en propietarios tanto de la parte software como de la parte física de una red social que se ha ido extendiendo según se han ido vendiendo los 70 millones de teléfonos Blackberry que hay por el mundo. Y esa cifra sube a razón de de 5 millones cada trimestre. Además es una red social perfecta, ya que solo pueden estar en contacto personas que voluntariamente hayan querido intercambiar entre ellas su Blackberry PIN, el código de identificación específico de los teléfonos Blackberry, y que acepten posteriormente la petición de ser agregados al grupo de contactos de otra persona. Además no hay publicidad y toda la información viaja encriptada. Es perfecto.
Teniendo semejante red, RIM podía hacer lo que quisiera, y ha decidido entrar en el negocio de la música por streaming usando su red social para ello. El nuevo servicio Blackberrry Music permite por una suscripción de 5 dólares al mes disfrutar de 50 canciones en tu dispositivo, las que quieras de un enorme catálogo, y poder cambiar cada mes 25 de ellas. Hasta ahí es literalmente un truño, pero la diversión empieza ahora: puedes escuchas las 50 canciones de todos tus contactos de Blackberry Messenger que tengan también el servicio Music. Y eso ya sí que es pero que muy interesante. Sencillamente han convertido de manera absoluta la música en social, ya que todo el mundo comparte la música que le gusta, y en tiempo real. Muchos pensarán que hay gente que apenas tiene contactos en BBM, pero eso no es un problema, ya que a través de foros la gente ya pone de manera abierta su Blackberry PIN junto con sus gustos musicales para que otros les agreguen y poder compartir música, ¿hay algo más social que eso? El servicio por el momento solo está disponible en USA y Canadá, a España llegará para navidades. Ya veremos que tal se integran ahí los casi 5 millones de terminales que la compañía tiene en nuestro país.
Si la jugada les sale bien, RIM puede recuperarse gracias a este servicio de todos los problemas financieros que está teniendo a causa de modernizar su plataforma con teléfonos más avanzados, tablets y software nuevo. La inserción de todos estos productos les está costando mucho ya que la competencia les ha cogido un poco de delantera en los últimos dos años. Su caída de servicio reciente tampoco les ha ayudado. Sus acciones han perdido cerca del 70%, pero quizá eso sirva para que ahora nuevos inversores compren fácilmente acciones y confíen en sus nuevos productos. El beneficio de cara a que todo esto explote puede ser muy grande.
Hoy se ha hecho público el fallecimiento la pasada noche de Steve Jobs. Desde un punto de vista estrictamente personal, Steve era para mi un ejemplo a seguir de hombre de negocios. Sinceramente, hay que tener un espíritu de trabajo inacabable para levantar de la nada una empresa cuyos productos han revolucionado la manera que tiene la gente de entender la sociedad de la información (el iPhone y el iPad), el ocio y su industria (iPod e iTunes Store) y el uso profesional de los ordenadores (los Mac). Y tan inacabable era su espíritu de trabajo que unos meses antes de su muerte aún se permitió el lujo de salir a presentar en público uno más de los productos en los que había trabajado, el iPad 2.
Steve será estudiado en escuelas de negocios y de ingeniería informática por su influencia en el rumbo de la industria. Si hoy se han puesto de moda los teléfonos con pantalla táctil es porque se empeñó en sacar el primero que merecía la pena. Si se han puesto de moda las tabletas es porque decidió que haría la mejor. Si existe un sector de la industria musical que se desarrolla online es porque él abrió el camino. Y así con otros muchos más productos y servicios, no todos tuvieron el mismo éxito, pero si todos tuvieron el mismo espíritu innovador.
Pasará mucho tiempo hasta que surja en el negocio de la informática, la música y el entretenimiento alguien con una influencia y un carisma similar. Mucho. Y los que surjan serán comparados siempre con Steve.
Adiós maestro.
SGAE desde hace unos meses es pura convulsión. Todo lo que ha estado sucediendo en la gestora de derechos está resultando tan alucinante que en ocasiones uno se llega a plantear si lo que ponen en los periódicos es real o se trata de un sueño, o de una broma informativa típica del 28 de Diciembre. Os cuento mi punto de vista, el de un socio de SGAE por el que la asociación nunca ha hecho absolutamente nada.
Entré a formar parte de la asociación porque hace unos años saqué un disco (disco físico, en vinilo) con unos amigos, algunos de ellos ya formaban parte de SGAE y otros nos dimos de alta porque diversas personas nos aconsejaron hacerlo. Yo para el alta presenté un CD con una sintonía que había hecho para un programa de televisión de una emisora local y un certificado de la emisora como que esa sintonía ciertamente se usaba, amén de rellenar y firmar mil papeles que apenas leí. Al final aquel disco que saqué con mis amigos no tuvo absolutamente ninguna repercusión, pero yo ya formaba parte de la SGAE.
A lo largo de todos estos años creo que he debido cobrar unos 30 euros en total de derechos por alguna canción mía que ha sonado por la radio. Ciertamente esto no es culpa de SGAE, ya que mi música nunca ha tenido éxito, yo soy así de mal creador. Un creador de mierda, pero bueno, yo me entretengo con lo mío. A lo largo de los años he dado de alta mi música en SGAE normalmente mediante una plataforma online que tienen en su web, en la que tu subes un archivo en formato MP3, dices el nombre del tema, su duración, género… y poco más, tema registrado. Quien sabe, igual algún día alguno de mis temas tiene éxito y me infló a cobrar derechos porque el tema suene en alguna gran radio o de sintonía de algún programa de TV. O igual me despierto en la bañera de mi casa.
La SGAE mientras tanto por su parte, durante estos años ha acumulado un bien ganado odio y rencor de buena parte de la sociedad, primero acusando a toda ella de robar a los artistas y después consiguiendo implantar un impuesto injusto y desmesurado disfrazado bajo el nombre de “canon compensatorio”. Todo esto se ha aderezado con intervenciones televisivas de artistazos como Ramoncín, tratando de justificar con su verborrea de mierda lo justo y justísimo que es el canon. Aunque mi intervención favorita de artista de mierda defendiendo su derecho a llevar una vida burguesa siempre ha sido aquella en la que Bustamante le cogía un CD-R con su música a un pobre inmigrante que vivía del top manta y le decía “me estás robando mi trabajo” acompañado de la Milá, probablemente sin saber que era muy posible que quien más le robaba eran los de SGAE. Yo durante estos años nunca he dicho en voz muy alta que soy socio de la SGAE, no fuera que alguien merecidamente me rompiera la cara de una hostia antes de que pudiera explicarle lo poco y lo nada que pinto yo ahí.
Tras todos estos años ahora resulta que la SGAE ha tomado el pelo a todo el mundo. Su director, el señor Bautista, azote de los ladrones que roban a sus amigos los artistas, es acusado de formar parte de una trama dentro de la sociedad, llevada al parecer por el que dirigía SDAE (la vertiente “digital” de SGAE) para desviar el dinerillo del canon digital (y ya veremos si de más sitios) y en lugar de dárselo a los artistas para compensar sus grandes pérdidas por lo mal que se lo hace pasar la piratería, guardárselo para el y cuatro colegas más. Es muy trágico, pero a la vez es para mearse de la risa. El que acusaba a la sociedad de robar y pedía a toda su camarilla que le siguiera el juego, resulta que estaba robando. Me recuerda a los políticos americanos que se dedican a amargarle la vida a los homosexuales y luego resulta que ellos también son homosexuales.
Al mismo tiempo que aparecen las acusaciones formales por parte de los fiscales, aparecen los que sin ser acusados oficialmente de nada tienen miedo y deciden retractarse de todo lo dicho. Ramoncín ahora se arrepiente de haber defendido a la SGAE y sus cánones. Es normal que tenga miedo, hay actas de la junta directiva en las que los nombres de los supuestos corruptos aparecen junto al suyo. Es normal que tenga miedo. Lo que ya no es tan normal es que tenga la cara dura de desdecirse de todo lo de estos años. Pero bueno, si te apodas Ramoncín nada puede ser normal.
Y para rematar la faena, ahora la SGAE quiere lavar su imagen empezando por reformar su sistema electoral (sospechosos los últimos ganadores de pucherazo, por cierto) y parecer ultrademocráticos, invitando a los socios a enviar sugerencias sobre como hacer un nuevo sistema. Cualquier sugerencia puede ser buena, porque lo anterior más que un sistema democrático era algo así como “si generas pasta votas, y si no pondrás el culo y acatarás lo que voten los otros”. Era curioso como Caco Senante (impresionante carrera musical, algo del mojo picón creo que compuso) en una entrevista reciente decía que no era tan fácil cambiar el sistema electoral para elegir a la directiva, porque si todos los socios tuvieran derecho a un voto (lo normal) podrían darse de alta el número suficiente de nuevos socios como para tomar el control de la asociación, ya que el mismo reconocía que en el proceso para darse de alta no se controla si la primera grabación que alguien presenta a tal efecto, es realmente creación de quien la presentaba. Y aunque no lo decía en la entrevista, algo me hacía pensar que en su cabeza terminaba la frase diciendo “en realidad ni lo escuchamos”. Lo cual me hizo pensar algo siniestro, y era que cuando me di de alta en la asociación si en lugar de haber presentado aquella sintonía hubiese presentado una sinfonía de pedos y eructos, quizá yo también habría podido ser considerado igualmente autor por el mero hecho de generar gases con mi cuerpo, o dicho de otra forma, ser compositor por el hecho de ser humano. Algo bello e intrigante a partes iguales. Bueno, el caso es que el Sr.Senante viene a decir que no se puede implantar un sistema que permita que gente indeseada (es decir, gente que no sea el y sus amigos) manden en la SGAE y se les acabe el chiringuito. ¿Alguien sería capaz de explicarle al señor Senante que de verdad de la buena que no es serio de cara a ningún medio u opinión pública reconocer que en SGAE de cerca de 100.000 socios solo votan 8 mil y pico y eso es para mantener el control? Sí señores, cerca de 100.000, la gran mayoría en una situación parecida a la que yo he relatado al principio del artículo, que se dan de alta por si algún día suena la flauta y tienen éxito o porque deciden autoeditar un disco pagándolo ellos y en la fábrica de discos les dicen que tienen que estar dados de alta en SGAE para poder hacerlo. Muy pocos de esos casi 100.000 son Ramoncines, Migueles Ríos, Migueles Bosés, Rosarillos, Alejandros Magnos… Muchos pensamos que la SGAE sería una vía de protección si conseguíamos tener algo de éxito en la música, y en realidad ahora se destapa que solo era otro de los posibles métodos de esta sociedad para que unos pocos malintencionados una vez más le roben a muchos.
Me pregunto si de las asambleas que está celebrando SGAE estos días para reformarse y refundarse saldrá algo distinto a lo que hay hasta ahora. Sencillamente SGAE da asco, me repatea formar parte de ella, me jode que por mi haya un socio más y no un socio menos y se de muchos más que sienten y piensan lo mismo. Lo mejor de todo es que la tramitación de la baja no es ni mucho menos tan rápida como el alta, puede llevar hasta años por las leoninas condiciones impuestas cuando te das de alta, me arrepiento de haber firmado tan rápido aquellos papeles… No existe manera alguna de que se ganen el respeto de los consumidores de música, primero porque se les acusó de robar y después porque resulta que es que a ellos les estaba robando SGAE. Quizá lo más digno fuera disolver la sociedad, liquidarla y que las recaudaciones por derechos fueran llevadas a cabo por un nuevo organismo oficial, pero la historia nos demuestra que lo más digno no es lo que siempre debe suceder y lo más probable es que haya reformas para encubrir la mierda que no saquen los jueces y fiscales y que haya un período transitorio de supuesta transparencia que tras unos años desemboque en más de lo que ha habido hasta ahora.
Espero equivocarme.
El mercado musical está que da asco. La gran mayoría de la música disponible es una mierda, y la única manera de escuchar cosas decentes es investigar cosas del pasado que hayamos pasado por alto. Y es que la música vive un mal momento, un momento nefasto similar al de la economía mundial, estancada y en constante peligro de recesión y posterior debacle. Al igual que los mercados bursátiles se sumergen en fosas abisales de números rojos por la falta de confianza de los inversores, las discográficas quiebran y desesperadas no saben ya que lanzar porque nadie compra absolutamente nada de lo que venden, ni en CD, ni en archivo digital. Nadie se arriesga con productos financieros de dudosa factura, al igual que las discográficas no arriesgan tampoco a sacar nuevos artistas de rompedoras formas. En ocasiones al rescate financiero deben acudir economías emergentes como Brasil, China o India, lugares en los que en ocasiones también aparecen nuevos talentos musicales que revolucionan el panorama artístico.
Nunca pensé que música y economía podían ir tan ligadas hasta que llegó un momento como este, en el que la expresión “industria musical” toma su mayor significado y se hace patente que la música es industria desde la primera vez que una interpretación fue capturada en un soporte físico para después comercializarla en masa. Esa industria masiva corre la misma suerte que todas las otras industrias que conforman el capitalismo global que ha tenido en marcha lo que actualmente nos ha tocado vivir y conocer como “sociedad moderna”, concepto que curiosamente a mi siempre me ha parecido simple y llanamente un sinónimo de “presente” a fin de cuentas.
Si en Europa se plantean rescatar una y mil veces la economía de Grecia, y después quizá la de Italia y puede que hasta la de España, quizá haya también que rescatar a la industria musical. En las economías en riesgo para efectuar sus rescates se les exigen compromisos como eliminar gastos superfluos, ejecutar planes para mejorar la productividad industrial y controlar a sus bancos, así que en la industria musical deberíamos eliminar intermediarios, hacer que ciertos artistas no vivan de chupar del bote por sacar un disco cada cuatro años y controlar lo que hacen las grandes discográficas con el dinero. Pero bueno, siempre podremos hacer como EEUU, que cuando tiene problemas de dinero se dedica a… imprimir más dinero. Trasladando eso a la industria de la música, se podría… aumentar el top manta.
Hace unos años, tampoco demasiados, no había demasiado equipamiento disponible para discjockeys. Lo normal era que un discjockey aspirara a poseer en casa unos platos Technics, un mixer, que prácticamente daba igual cual fuera, y algún sistema para escucharlo todo, como un amplificador y unos bafles. Por lo demás, lo realmente importante era tener música, buena música, mucha música, y a ser posible nueva música. Y si no podías montarte una cabina en casa no pasaba nada, ya que pincharías con el equipo de la discoteca y no con el de tu casa , y se valoraría a los dj’s por la música que pusieran y por como la pusieran.
Pero el tiempo pasa, por supuesto y las cosas cambian. Y han cambiado de un modo que personalmente considero absurdo, y cuyos factores de cambio en cierto modo creo haber reconocido, aunque por supuesto no terminaré nunca de tragar. Por una parte hemos tenido la llegada de la música digital y la era de internet, lo cual ha propiciado que cualquiera pueda tener “la música”. No entraré hoy en debates éticos, morales y legales sobre el tema de la música pirata, simplemente dejo ahí el dato de que cualquiera puede tener “la música”. Por otra parte, han ido apareciendo innumerables fabricantes de equipamiento, que hacen todo tipo de mixers, platos, reproductores de cd’s que a su vez pueden reproducir archivos mp3 de los cd’s o tarjetas de memoria, controladores midi para manejar eficazmente los nuevos programas informáticos para pinchar… y lo fabrican todo en diferentes calidades y gamas de precios, así que ahora también cualquiera puede tener “el equipo”. Además la fama del dj como personaje mediático ha crecido y está además totalmente establecido en la cultura pop. Los adolescentes que antaño querían ser como Slash pedían en navidad una guitarra eléctrica y recibían un trasto hecho en China que ni de lejos sonaba como una Les Paul, los adolescentes de ahora quieren ser como David Guetta y piden un equipo de DJ fabricado igualmente en China (los chinos siempre salen ganando, que curioso) y con el que jamás harán lo que hace Guetta.
Ni todos los que piden una guitarra serán “rockstars”, ni todos los que piden unos platos serán “elite dj’s”, los fabricantes lo saben y como ya he dicho antes los fabricantes hacen diversas gamas de productos, incluso a veces con el mismo producto cambiando la carcasa y poniéndole más luces hacen otra supuesta gama superior. Se ha creado pues, en torno a esta moda, un mercado plagado de productos que muchas veces no sirven eficazmente para lo que supuestamente están creados, tienen enormes carencias funcionales o errores garrafales de diseño (muchas veces porque no se ha contado con la colaboración de un auténtico DJ para diseñarlo) o el problema que más me revienta de todos: tiene un precio desorbitado porque posee todas las funciones y características necesarias pero la marca sencillamente te clava cinco veces el precio de fabricación, aunque simplemente estés comprando plástico computerizado.
Se dan pues aberraciones como pagar 1.700 euros por lo que podriamos llamar “reproductor de audio multimedia”, que es la única definición que se me ocurre para un Pioneer CDJ-2000. Pensemos bien que 1.700 euros son casi 300.000 pesetas de las de antes y que mucha gente necesita como mes y medio de duro trabajo solo para obtener esa cantidad de dinero. Es una aberración como un templo, especialmente cuando seguramente se pueden encontrar aparatos que por 500 euros hagan casi lo mismo, y me sigue pareciendo mucho dinero. Lo mejor es que muchas marcas de élite utilizan ese “casi lo mismo” pero que no es lo mismo, para justificar los mil y pico euros de diferencia. Váyanse a la mierda.
Y eso no es lo más divertido. Ni mucho menos. Porque también tenemos el fenómeno contrario, que son los aparatos de cuatro duros que no sirven para nada. Uno de mis favoritos son los platos de tracción por correa que cuestan 100 euros, no valen para absolutamente nada que se parezca a pinchar, en ninguna de sus variantes, ni en sesión con mezcla ni haciendo turntablism o scratch. Otro son los reproductores “profesionales” de CD de 180 euros, que tardan cerca de 30 segundos en reconocer un CD, sus botones responden segundo y medio después de haberlos pulsado y si alguien estornuda cerca de ellos es posible que la canción salte.
El termino medio en productos para DJ’s es cada vez más difícil de encontrar, hay que probar, preguntar y leer mucho para encontrar cosas cuya relación calidad-prestaciones-precio sea ajustada. Y uno se cansa de tanto investigar, se pierde mucho tiempo y uno se olvida de lo realmente importante, que es nada más y nada menos que la música, y es que la función del DJ siempre ha estado más ligada al conocimiento de la música que al conocimiento de las máquinas que la reproducen, y eso se nos está olvidando. Tenemos que volver a primar la cultura musical por encima de cualquier otra cosa.
De esto he hablado con mucha gente y no me aburro de repetirlo. ¿Qué es un DJ profesional? Pues uno que se comporta profesionalmente. ¿Cómo se traduce esto? Aquí van algunas directrices:
- Llega a la hora acordada o incluso un poco para tener tiempo suficiente de probar el equipo si es tu primera vez en el local, o montar algo de equipo en caso de que lleves algo propio para pinchar.
- Termina a la hora acordada, alarga solo tu actuación si está claro que el público quiere más, el encargado quiere más y el DJ que pincha después de ti (en caso de que lo haya) no tiene inconveniente.
- Cuando vayas a cobrar pide el dinero acordado, no pidas más porque creas que lo has hecho muy bien o a la gente le ha gustado mucho, eso ya depende del dueño. Si te dan más dinero del acordado sin avisar, recuérdaselo al encargado, ya que si te lo dan por error y no dices nada quedarás como el culo. No aceptes drogas u otras prebendas como medio de pago.
- No pinches gratis ni aunque seas principiante, mucha gente se toma trabajar de dj muy en serio y trata de pagar su día a día en la vida con lo que gana pinchando. Si tu no cobras, revientas el mercado y perjudicas a los que sí lo hacen.
- Tu vas a ganar dinero con la música de otros, así que lo menos que puedes hacer es haber pagado por esa música.
- Si te lo puedes permitir, la música que compres en tiendas digitales que sea en WAV, y si no por lo menos en MP3 a 320. En algunos equipos de alta calidad y mucha potencia sonora se puede notar la transición de dinámica de pinchar un tema en WAV o Audio CD (grabado con archivos WAV evidentemente) a pinchar un archivo MP3, así que procura no hacer ese tipo de transición constantemente. Si vas a pinchar con vinilo lleva tus propias cápsulas (y que estén en buen estado) y calibra los contrapesos de los brazos de los platos antes de empezar, no en plena sesión.
- No consumas drogas mientras trabajes, aunque te las ofrezca el propio encargado de la sala. Intenta no consumir alcohol, o si lo haces ten claro a partir de que momento las copas dejan de refrescarte y afectan tu percepción. Asegúrate de que no tomas más consumiciones donde trabajes de las permitidas para el personal, si es que las hay.
- Aunque el mundo esté lleno de maleducados y esa noche se hayan juntado todos en donde tu trabajes, procura ser amable y correcto con todo el mundo. Si algo se va de madre siempre utiliza la misma amabilidad y corrección para avisar a la seguridad del local. Por la noche verás mucha gente guapa, tanto clientes como personal del local, pero recuerda que estás para trabajar y no para ligar.
- Acepta las críticas constructivas sobre tu trabajo que te puedan hacer en el local una vez finalizada tu sesión.
- No vuelvas nunca a un sitio donde no te han pagado. Tampoco vuelvas si te han dejado a deber una parte y para cobrarla te dicen que vuelvas otro día a pinchar. O te pagan todo, o no te volverán a ver.
Si sigues este decálogo serás un profesional de los platos, pinches la música que pinches y tengas la técnica que tengas. Amén.